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La vida con las muchachas de Honiara

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Día y noche, las chicas llenan la casa y la vida con su despreocupación, alegría, llantos y fatigas. Es interesante tener un contacto tan cercano con ellas, porque tienen más tiempo y confianza para poder explicar sus historias, sus alegrías y desilusiones. Hemos podido entablar relaciones que hasta ahora eran más bien superficiales, reuniéndonos con ellas en las horas de escuela y durante las clases.

Hasta las tres de la tarde las chicas están en la escuela ocupadas en sus estudios, actividades, talleres y ejercicios. Cuando vuelven a la casa, están verdaderamente cansadas y… hambrientas. Después hay tiempo para una larga conversación, o para otras pequeñas actividades antes de las cuatro, cuando empieza la primera hora de estudio personal. En el salón hay silencio y puede notarse el empeño con que estas estudiantes realizan los deberes asignados,

Pero el momento más esperado es el de las actividades postmeridianas. De hecho cada día a las cinco hay actividades diversas, tales como: deporte, gimnasia, música, canto, jardinería, teatro. Actividades que todas representan una excitante novedad para ellas puesto que no forman parte de ningún currículo escolar… ni siquiera la gimnasia. En esta primera parte del año tenemos una joven australiana voluntaria, una estudiante universitaria que involucra a nuestras muchachas en estas actividades. Gracias a la ayuda de sus amigos ha podido recoger fondos para comprar un teclado de piano, una guitarra y quince flautas dulces; podéis imaginaros la ilusión de poder tocar uno de estos instrumentos…

Gracias a la ‘actividad' de jardinería nuestro recinto es un jardín florido: orquídeas y flores tropicales rodeadas de setos con hojas de colores embellecen las dos casas dejando siempre asombrados a los visitantes. Por no hablar de la plantación de plátanos, papayos y piñas. Finalmente los huertos, que están de nuevo en preparación, pero pronto producirán vegetales abundantes para la sopa de la cena.

Al final de las actividades, todas se ponen bajo la ducha y enseguida están a punto para la oración de la noche y la cena preparada por turnos con las chicas. Después de cenar tiempo para charlar un poquito y después otro ratito de estudio hasta las buenas noches a las nueve y media, y a las diez todas las luces están ya apagadas.

Es una rutina que a las muchachas les gusta y pronto se sienten a sus anchas. Lo enetendemos así porque cantan. E, todo momento las oímos cantar: en la oración, cuando están en el dormitorio, en los momentos de relax, cantan sus canciones, a tantas voces como esta gente sabe naturalmente poner en sus melodías. Y luego están más serenas y confidentes. Tampoco se esconden cohibidas cuando amigos y visitantes vienen al albergue, sino que se presentan, hablan, hacen preguntas, enseñan la casa y cantan o bailan para dar la bienvenida. Todo esto no es “normal” en muchachas que son generalmente tímidas o están intimidadas por la cultura del “tú no sabes nada, tú eres una chica, estás de parte de…” Gracias al camino de desarrollo personal que hacemos con ellas llegan a una serenidad y confianza que incluso maravilla a sus mismas familias.

De hecho, enseguida notan cómo sus hijas cambian, se hacen más seguras de sí y más responsables. Al regreso de vacaciones estivas de diciembre algunos padres decían que las hijas habían trabajado todo el verano en las plantaciones de cacao o copra de la familia para poder tener el dinero y pagarse parte de la pensión escolar o del albergue. Otra cosa que todos notan, incluso los profesores de la escuela, es que nuestras chicas van siempre ordenadas, limpias, peinadas y guapas respecto a las que vienen de casa. En realidad, a veces en las casas no tienen agua, duermen por tierra o en la cocina, los vestidos se cuelgan en las chozas a la merced de las cucarachas o incluso de ratones que los roen; las casas superpobladas y muy ruidosas de noche ni tan solo permiten un sueño sereno y relajante, a nadie, ni siquiera a los niños.

El camino está abierto si bien requiere todavía mucha implicación por parte de todos y nos anima a afrontar cada dificultad para que el amor de Dios llegue a ser una realidad tangible y vibrante en los corazones de estas jóvenes.



Suor Anna Maria Gervasoni, fma

www.cgfmanet.org

Publicado: 25/03/2011

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