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Manuel Briñón: "La tristeza no te lleva a la santidad. El mayor pecado de los cristianos son las caras serias"

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10/10/2014

brin-on1 560x280REFLEXIONES - Manuel Briñón es responsable de colegios y seminarios de los dehonianos. Gran conocedor de las dificultades actuales de la pastoral vocacional, opina que "lo que causa más renuncias entre los chicos que se preparan para ser curas no es el celibato, sino el hecho de que te tienes que consagrar para siempre".

Además del miedo al compromiso de por vida, piensa que muchos jóvenes se alejan de la vida religiosa por su aparente falta de alegría: "Uno de los pecados que cometemos actualmente los cristianos es ir con las caras serias", afirma, mostrándose convencido de que "Jesucristo fue una persona tremendamente sonriente".
"La tristeza no te lleva a la santidad", concluye. "Por eso a mí me encantan los curas payasos".


¿Es un cargo que supone mucha responsabilidad?

Sí, siempre. Pero lo desempeño con mucha ilusión, porque es una confianza que ha depositado en mí la congregación, la Provincia, y también los padres que llevan a los chicos a nuestros centros.

¿Suelen tener esos padres algún tipo de vinculación con la congregación?

Hay de todo. Hay gente que nos conoce a través de internet o porque encuentra algún folleto nuestro y se enteran del tipo de educación y de formación que tenemos. Algunos casos son sorprendentes. Otros muchos son antiguos alumnos, familias que nos han conocido desde siempre, otros que nos conocen por el boca a boca, padres a los que les fue muy bien con nosotros cuando eran chavales, y que nos traen a sus hijos...

¿Dónde están vuestros centros?

Yo ahora mismo estoy en Venta de Baños, en Palencia, donde tenemos un seminario menor a parte del colegio. Allí vienen a educarse chicos de la zona hasta 4º de la ESO. Luego tenemos otro seminario menor en Navarra y en Alba de Tormes (Salamanca). Nuestro seminario mayor está en Salamanca. Colegios tenemos muchos, y muy grandes. Aquí en Madrid tenemos el Fray Luis de León, que es muy bueno. Otro en Alicante y otro en Murcia.

¿Qué es lo que diferencia a la educación dehoniana? ¿Qué es lo que aportáis?

Intentamos diferenciarnos en el cariño, en la cercanía, en la entrega total a los chavales. De hecho, todas las mañanas en la oración de nuestra comunidad repetimos el acto de entrega de nuestras vidas a Dios, a la Iglesia y al servicio de los hombres. Eso es algo que viene en nuestras constituciones pero que también hay que plasmarlo. De nada sirve hacer una oración "de boquilla", sin más. La oración auténtica hay que ponerla en práctica en nuestra vida. Y eso es lo que tratamos de hacer, con muchísimo cariño, con mucha sonrisa y también con mucha paciencia, porque la educación es complicada y difícil.

¿Notas muchas diferencias entre la educación que se daba hace 15 o 20 años y la actualidad?

Sí, es muy diferente, porque también el joven de hoy es distinto. Ha cambiado mucho. Si buscas diferencias entre generación y generación, las encuentras casi de año en año. Por ejemplo, si hay una actividad que te ha servido un año y quieres repetirla al año siguiente, puede que te pase que la reacción de los chavales sea totalmente distinta. Sólo en un año. Enseguida sienten que algo "es antiguo" o "está pasado" porque todo lo consumen muy rápido.

¿Cómo se afrontan esos cambios vertiginosos?

Pues con mucha imaginación. Tienes que estar continuamente reinventando, tratar de adaptarte y tener un poco de psicología para conocer a los chicos. Lo que no es difícil, porque estamos muchas horas con ellos. También es fundamental conocer mucho a la familia y los problemas que tiene para entender por qué el chaval reacciona así, etc. Hay que intentar entender por qué el joven de ahora tiene estas preocupaciones, y hay que echarle ganas.

¿Es fácil el paso de estudiar en un colegio o en un seminario dehoniano a decidir ser dehoniano, o es un proceso largo?

Nosotros estamos abiertos a que un chaval que termina el bachillerato con 17 o 18 años pueda elegir hacer el postulantado o hacer el noviciado. Puede que haya alguno que sea suficientemente maduro para tomar esa decisión tan joven. En mi época se decidía antes, a los 16 años. Pero eso ahora es imposible de imaginar. Entonces, se ha estirado todo mucho, se ha alargado el proceso. Pero no solamente en la vida religiosa o sacerdotal, en la vida civil ha pasado exactamente lo mismo. Uno no suele decidir ahora si casarse o no casarse a los 17 o 18 años. Me parece que el proceso de maduración se ha retrasado bastante. Por eso estamos abiertos a que el joven de ahora pueda prepararse con más tiempo y decidir con mayor madurez. Eso es lo interesante.
Con los jóvenes hay que hacer el proceso que ellos necesitan. Es fundamental hacer un acompañamiento a su propio proceso personal, para que ellos no se sientan obligados a nada. Porque hoy hay mucha más posibilidad de elección. No es como antes, cuando tu familia te metía en el convento de turno y te pasabas ahí toda la vida. Cuántas amarguras ha pasado la gente que no ha podido sentirse feliz en una vida así porque realmente no era ésa su vocación, pero no tuvieron opción de decidir por ellos mismos.
Por eso es muy importante hacer un ejercicio de discernimiento ante Dios.

¿Cuál es el mensaje de los dehonianos para la sociedad y para la Iglesia de hoy, y para los jóvenes que están en búsqueda? ¿Qué es lo que tiene vuestro carisma para poder enganchar?

La clave es el corazón. Cuando alguien no ha leído nuestras constituciones y no nos conoce prácticamente de nada, y de pronto se acerca a nuestras reglas o a nuestra forma de vida, se suele quedar maravillado. Porque estamos en el centro de la Iglesia.
Todos los carismas son importantes y son enriquecedores para la Iglesia. Pero la vida religiosa dehoniana tiene hoy si cabe más sentido porque lo que hay que hacer es desbordar la medida de la caridad, allí donde estemos.
En estos "tiempos recios" (como decía Santa Teresa), tan difíciles, hay que echarle mucha ilusión, mucho amor y mucha alegría para anunciar el Evangelio.
El pasado día 8 nuestro padre general tuvo una audiencia privada con el Santo Padre y una de las cosas que le recomendó fue precisamente anunciar y trabajar sobre la exhortación Evangelii Gaudium, darle vueltas, centrarnos en su mensaje. Porque hay que acercarse a la gente con caras alegres. Uno de los pecados que cometemos actualmente los cristianos es ir con las caras serias. Tenemos que vivir con muchísima más alegría.

¿Hemos fomentado demasiado la imagen de seriedad, de rigorismo, de tomarnos las cosas en serio? ¿Crees que muchos creyentes siguen con la sensación de que les van a echar la bronca al entrar a la iglesia?

Sí. Por eso a mí me encantan los curas payasos, en el buen sentido. Curas que hacen reír a la gente (cosa que cada vez es más difícil, en medio de tanto dolor). La tristeza no te lleva a la santidad. Y lo que pretendemos es buscar santos.
La santidad la da el Señor, y hay que buscarla en esa alegría. En la gente de la calle que es como nosotros o muchísimo mejor que nosotros. Yo estoy convencido de que Jesucristo fue una persona tremendamente sonriente. Y creo que hay que ir por ahí, porque la seriedad y el rigorismo muchas veces espantan y asustan.

También es muy importante mirar a la cara a la gente. La gente está deseando que le miren a los ojos. Hay muchos sacerdotes, en cambio, que miran para abajo al hablar. Que no dejan ver su interioridad, lo profundo de su mirada. No hacen falta muchas palabras para transmitir algo bonito y para conocer a la gente y su interior.
Todos entendemos que los obispos, por ejemplo, tienen mucha responsabilidad y unas cargas tremendas. Pero hay obispos muy cercanos, sonrientes, humanos. Yo doy gracias a Dios por ese tipo de gente que te esponja un poco el alma.
Además que ser una persona cercana no está para nada reñido con ser una persona muy preparada. Es una bendición de Dios tener curas que combinen ambas cosas, como por ejemplo Pablo Domínguez.

Trabajas con chavales en un proceso de formación encaminado a una vocación definitiva. ¿Te encuentras con muchas dudas, renuncias y problemas a lo largo de ese proceso? ¿Es el tema de la afectividad y el celibato el mayor escollo para llegar hasta el final?

Fíjate que yo pienso que el mayor problema no es el celibato, sino el hecho de que te tienes que consagrar para siempre. Eso da un miedo tremendo. Pasa lo mismo con los matrimonios. Te lo tienes que pensar mucho, porque es una cosa muy seria. También hay que tener en cuenta que el proceso para llegar a ser cura es muy largo. Tienes que estudiar muchos años y tienes que adquirir un compromiso, y los jóvenes de hoy en día quieren la inmediatez. Además, puede decirse que el compromiso que adquieres es anti-natural, porque al fin y al cabo, el hombre está hecho para la procreación. Pero toda decisión implica una renuncia. También quien se casa renuncia. Uno no puede tener todo en la vida.
La problemática que te encuentras es ésta: que cuando pides un compromiso de por vida, el joven se echa para atrás. Pero es una problemática que siempre ha habido. Cuando yo estaba en el seminario a lo mejor éramos cien chavales, y luego quedamos sólo dos. Es cierto que antes había mucha más proporción de gente que iba a los seminarios, pero no quiere decir que todo se quedaran. Iban dilucidando. No todos se hacían curas, imposible. ¡Y menos mal que no era así, porque si no se hubiera acabado la humanidad!
Pero justamente porque este problema se ha vivido siempre, no hay que asustarse. Lo importante es vivir con convicción tu propia vocación. Yo el día que me ordené le pedí a Dios que me diera fidelidad. He tenido muchos fallos, y los sigo teniendo, pero intento seguir superándolos y ser fiel, con honradez y con confianza en que el Señor me tiene que ayudar. La gente necesita hoy testimonios de fidelidad y de felicidad.
Los chavales que llegan a nuestro seminario menor son muy niños todavía, y algunos vienen con unas carencias tremendas, con muchos dolores y con muchas heridas. Por eso a nosotros nos toca reparar esas heridas (y por algo nos llaman "Reparadores"). Ciertamente en nuestra labor pastoral nos encontramos con muchas historias de vidas quebradas, de corazones rotos.
La campaña que tenemos este año y que hemos empezado a trabajar ya en todos nuestros centros y nuestros colegios desde la Pastoral Juvenil tiene por lema un juego de palabras: "Con Dios, muévete. Con-muévete".

¿Cómo trabajáis, cuál es vuestra "metodología"?

Intentamos involucrar a los jóvenes, acercarnos a la gente. No nos parece que la forma correcta de hacer las cosas sea de manera piramidal. Hay que tocar y sentir lo que la gente necesita hoy. Hay que colaborar.

¿Cuál es vuestra propuesta educativa-vocacional?

La propuesta dehoniana se viene trabajando desde hace tiempo desde la congregación. Hemos hecho encuentros internacionales en torno a este proyecto educativo y hemos comprobado que hay un sentir común (algo muy complicado, teniendo en cuenta las diferentes mentalidades de Asia, de África, de Europa...) en torno a los pilares en los que ha de basarse la propuesta educativa dehoniana. Nuestra congregación tiene lemas y frases muy propias que en lo que se traducen es en estar en el mundo, estar pendientes de Dios, y estar centrados en los hermanos y en el servicio. Hacer presente el Reino de Dios en medio de los fieles.

¿Dónde podemos encontrar más información sobre la congregación dehoniana?

En nuestra página web www.scj.es

Fuente: periodistadigital.com, 28/09/2014

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