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Tras las huellas de los Mártires

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COREA - El encuentro anual de las jóvenes religiosas coreanas FMM, este año fue planificado con el fin de hacer una peregrinación a pie, un programa de seis días y cinco noches, caminando por los lugares sagrados de los Mártires de Corea, en la Diócesis de Daejon. (La diócesis de Daejon fue el centro de la primera evangelización en el país, ya que se encuentra muy cerca de China, por ello cuando los misioneros llegaron a Corea fácilmente pudieron acercarse a los puertos por barco). Haciendo el recorrido a lo largo de los caminos en los que sus antepasados mantuvieron su fe y con la esperanza de encontrar a Dios más profundamente, les han invocado y han transcurrido con ellos su vida espiritual.

Visitamos todos los lugares de los mártires. Como ya es bien conocido, el Catolicismo Coreano tiene una historia especial desde su fundación. Hay quien dice que el catolicismo se extendió en su mayoría por misioneros de un mundo desconocido, pero los coreanos tenemos una historia diferente. Al principio el Catolicismo llegó como resultado del interés de las dos
Coreas por los estudios académicos en el extranjero. En 1784, en un viaje a China, fue bautizado un joven coreano llamado LEE Seung Hoon y al volver a Corea creó una pequeña iglesia, pero desafortunadamente la fe católica estaba en conflicto con la cultura tradicional de aquel tiempo, porque era muy diferente al Neo-Confucianismo, ideología principal del gobierno. A finales del siglo XVIII, la Iglesia Católica sufrió una persecución en la que murieron alrededor de 10.000 fieles. Murió también un chino y doce misioneros franceses de la Sociedad de Misiones Extranjeras de Paris. Entre ellos 103 mártires incluido el primer sacerdote coreano el P. Andres KIM Tae Gon, y fueron canonizados en mayo de 1984 por el Papa Juan Pablo II en la explanada de Yoido en Seúl. Actualmente están en proceso de beatificación 124 mártires y el P. CHOI Yang Eup.

Durante esta peregrinación, siguiendo las huellas de nuestros mártires caminamos sin parar. El primer día anduvimos kilómetros bajo la lluvia. De hecho todas íbamos vestidas con impermeables de un color llamativo, ya fuera rojo o azul, parecíamos unos valientes soldados. Otros días sin embargo estaban nublados y no muy calurosos, y como teníamos que caminar cerca de 7 horas al día, agradecimos que estuviera nublado.

Este continuo caminar en silencio nos ayudó a reflexionar en nuestra vida, a la luz de la vida heroica de nuestros antepasados -que mantuvieron la fe hasta la muerte- fue tan inspiradora para nosotras, que hemos encontrado como una nueva motivación para seguir a Jesús y un nuevo impulso para cumplir nuestra llamada a la vida religiosa hoy. Sí, el mismo Jesús que les inspiró a los mártires hace más de 200 años, todavía hoy está con nosotras, llamándonos a cada una, a un renovado compromiso con Él y Su mensaje.

La persecución fue un evento trágico en la historia de Corea. Todavía en algunas ciudades donde se llevó a cabo la persecución hay muy pocos creyentes, debido a la huella tan terrible que permaneció en la mente de la gente. Pero es absolutamente cierto que la sangre de los mártires se ha convertido en semilla de fe para muchos católicos en Corea. Nuestra Iglesia se fundó sobre la base de la vida, sacrificio y fidelidad de nuestros antepasados. Así que creo podemos aplicar el mismo principio en nuestra vida personal. Las dificultades nos sacuden la mente y nos incitan a encontrar la verdad en lo profundo. El sufrimiento es inevitable e incluso necesario para purificar nuestra mente y nuestras motivaciones. Esta peregrinación a los lugares santos parece que nos ha implantado un mayor entusiasmo para continuar nuestro camino de fe. Durante la peregrinación sentimos fuertemente que Dios derramaba sus gracias.

El hecho de estar juntas durante varios días ha sido una ocasión excelente. Hemos tenido una buena oportunidad para un conocimiento mutuo más profundo y al mismo tiempo para persuadirnos de que a pesar de nuestras diferencias personales, todas somos fmm pertenecientes a la misma familia espiritual. El caminar y compartir juntas cada día, parece que ha aumentado en nosotras esta toma de conciencia.

Un día dormimos en la Sala de oración con Jesús. Cuando subimos a la colina Hanti, pudimos mandar sonidos al aire para advertir a las serpientes que se distanciasen. En la montaña encontramos un lugar mucho más profundo de nuestras expectativas. Por el camino nos sentamos y comimos unos melocotones muy sabrosos, quitándonos también nuestros zapatos deportivos; por supuesto, necesitábamos refrescar nuestros pies recalentados.

A pesar de que llevábamos ropa más de dos veces y con olor, que dormíamos en unos box de poliestireno, y que nuestra comida era bolas de arroz, fue el mejor espacio para concentrarnos en Dios, por la gracia de la virtud de nuestros antepasados. Gracias a ello nuestra mente siente un afecto profundo.

Ahora, nuestro grupo de 11 jóvenes religiosas están dispersas en tres comunidades diferentes. Esperamos continuar y poner en práctica lo que hemos aprendido de nuestra hermosa Historia de la Iglesia Coreana y de nuestros fieles mártires.

 

 

Gemma Yun Kyung Hee, fmm

http://www.fmm.glauco.it

Publicado : 02/10/2012

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